Una de mis oraciones favoritas

La oración de San Francisco es una de mis oraciones favoritas (y es una forma muy buena de empezar el día). ¿Y saben qué?  Esta oración me ayuda muchísimo en momentos de gran necesidad.

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz
Donde hay odio, que lleve yo el Amor
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión 
Donde haya duda, que lleve yo la Fe
Donde haya error, que lleve yo la Verdad
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar
ser comprendido, sino comprender
ser amado, como amar

Porque es dando, que se recibe
Perdonando, que se es perdonado
Muriendo, que se resucita a la vida eterna

Amen.

Hay una práctica que estoy tratando de hacer cada día más y más, y es: Dar lo cual yo necesito. Por ejemplo, si estoy triste, intento traerle felicidad a alguien.  Si me siento un poco sola, le doy mi amistad a alguien. Un startup puede ser financieramente estresante, sin embargo, yo trato de darle una donación a  una causa valiente cuando me piden por mi ayuda.  Esto  me hace dar cuenta  de lo tanto que  ya tengo y de lo tan abundante que soy en realidad.  Esta práctica me ayuda ubicar mi  centro y me impide ir por el camino de la ansiedad. Lo más importante de esta práctica es que se activa la ley económica del Universo:   lo que tú le das al Universo es lo que te devuelve.  No hay via de evitar este fenómeno, ¡te lo prometo!  Lo que le aportas al Universo es lo que se te refleja de vuelta.  Así es que te invito a mirar a cada situación y preguntarte que puedes dar en lugar de lo que pudieras conseguir.  ¡No te arrepentirás!