¿Algo te molesta? ¡Aquí está qué hacer!

Una de las mejores prácticas que he aprendido a hacer es prestar atención a mi mente y cuerpo y observar aquello que me está molestando. Usualmente, tendemos a ignorarlo. No queremos observarlo, tratarlo, o incluso conocerlo. Algunas veces, tratamos de cubrirlo con comida, compras, y otras distracciones (las cuales muchas veces pueden que no sean saludables). Sin embargo, he aprendido que cuando soy capaz de reconocer que estoy molesta, presto atención a esos sentimientos, y observo qué puede estar tras esos sentimientos, soy capaz de convertirme en una mejor versión de mi misma. La próxima vez que tengas estos sentimientos, molestia, tristeza, decepción, ansiedad, nerviosismo…mejor di tú que…sigue estos pasos:

Recientemente participe en un Proyecto que Latina’s Think Big lanzara pronto.  Cuando lo hagan, ¡les daré todos los detalles!

Recientemente participe en un Proyecto que Latina’s Think Big lanzara pronto.  Cuando lo hagan, ¡les daré todos los detalles!

  1. Reconoce que estás sintiendo algo que no es agradable. Por ejemplo, hace poco yo me dirigía hacia una reunión de almuerzo importante, y justo antes de entrar podía sentir que en mi estómago se empezaba a formar un nudo y que mi garganta se secaba un poco. Empecé desde allí. Cerré mis ojos, reconocí que estaba teniendo esos sentimientos, y aprecie esas dos sensaciones por unos minutos.
  2. Trata de dar un primer paso identificando cuáles pueden ser estos sentimientos. En mi caso, lo identifiqué como nerviosismo.
  3. Pregunta: ¿Qué puede mostrarme esto? ¿Qué puede enseñarme esto? Todo lo que se presenta tiene una razón. Se presenta para mostrarnos información importante que de otra manera podría permanecer latente. Más importante aún, está aquí para enseñarnos algo valioso que nos ayudará a evolucionar hacia una versión mayor de nosotros mismos. Algunos ejemplos de emociones y aquello a lo que podrían estar apuntando:
    1. Nerviosismo: Me usaré a mí misma como ejemplo. Cuando me pregunté “¿Qué me está mostrando este nerviosismo que estoy sintiendo?” Me di cuenta que en esta situación en particular, estaba subestimando mi valor y creía que no tenía tanto para ofrecer como las otras personas con quien me estaba reuniendo. Me pregunté a mi misma “¿Qué me está enseñando esto?” y recordé que solo yo defino mi valor, y si pudiera tomar un momento para revisar mi valor podría ver que no había nada porque ponerme nerviosa, por cuanto lo que yo traía a esa reunión era tan valioso como aquello de las otras personas.
    2. Molestia: Un gran ejemplo es cuando nos molestamos en situaciones particulares (reuniones que inician tarde, alguien que nos pide completar algún trabajo que no es nuestra responsabilidad) y a menudo es el resultado de límites no establecidos o no comunicados. Cuando me molesto en una situación y me pregunto a mí misma qué me está mostrando, descubro generalmente un límite que está siendo sobrepasado porque nunca lo comuniqué. Cuando me pregunto “¿Qué me está enseñando esta molestia?” Me doy cuenta que está aquí para enseñarme cómo defenderme y respetarme de una manera constructiva y que es la única manera en que mis límites serán respetados. Poderoso.
    3. Enojo: ¿Alguna vez te has enojado con un amigo y quisieras solamente ignorarlo y taparlo? Si te preguntas qué te está enojando, puede mostrarte un irrespeto que tal vez has pasado con ese amigo.  ¿Qué te está enseñando? Potencialmente cómo resolver conflictos, o en algunos casos, cómo dejar ir a un amigo.
    4. Ansiedad: Si eres capaz de observar tu ansiedad y preguntarte qué te está mostrando, puede apuntar a una herida no sanada de una experiencia en el pasado. Si puedes preguntarte qué te está enseñando esta ansiedad, puede ser cómo sanar un dolor previo.
  4. Sé agradecido: Después de dar los pasos anteriores, este último es inevitable. Agradezco por la información importante que me ha sido revelada y la oportunidad de aprender algo valioso que me ayudará a convertirme en una mejor versión de mi misma. ¿De qué otra manera podría yo crecer, aprender y evolucionar? Estas oportunidades son oro y un simple agradecimiento a mí misma, “gracias por mostrarme esto y ayudarme a aprender lo que necesitaba aprender”, es todo lo que tengo que hacer. De manera casi inmediata aquello que me molestaba se reduce…o se va completamente.

Espero que esto te ayude.  Me encantaría saber de ti, por favor deja un comentario a continuación. Si disfrutaste esta publicación, ¡compártela con tus amigos y familiares!

Abrazos,

Judith