Uno de mis profesores favoritos en Stanford nos da la pregunta #1

Hace siete años, mientras cursaba mi Maestría en Administración de Empresas (MBA) en Stanford, tomé una materia maravillosa llamado Perspectivas de Liderazgo con el Profesor Joel Peterson. En esa clase aprendimos lo que significaba ser un líder de principios, qué papel juegan los valores en una organización, y cómo aplican los líderes exitosos esos valores en sus entornos de negocios de forma cotidiana. Obtuve muchas lecciones en esa clase, y una de ellas la empecé a aplicar diariamente.

Un día durante una de sus ponencias, el Profesor Peterson le dijo al salón “Asegúrense siempre de tener muy claro lo que es ganar. En cualquier situación, proyecto, empresa, etc. pregúntense '¿Cuál sería una situación ganadora cuando este proyecto finalice?'”. Este consejo se quedó grabado en mi mente. Peterson nos pidió que al principio de cualquier actividad creáramos una visión de lo que representaría para nosotros “ganar”. La claridad es la clave, pues así se puede delinear resultados y métricas muy claras con respecto a lo que significa “ganar”, y ese es el fundamento de este consejo.

Recuerdo haber estado en la clase y que se me viniera a la mente el consejo “Empieza con el final en mente” de Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Steven Covey. Aún así, lo que dijo Peterson resonó en mí de manera diferente. Tal vez para ese momento no recordaba bien el hábito de Covey (después de todo, es un libro que había leído aproximadamente 10 años atrás). Pero la idea de crear una visión de mí misma ganando triunfalmente, en la cima de la montaña, saltando de alegría, por cualquier cosa por la que me hubiera esforzado, aún sin haber siquiera empezado, me hizo sentir realmente capaz y con poder. ¿Cómo podía yo alcanzar esta posición “ganadora” si primero no visualizaba y establecía mi intención de alcanzarla al inicio? Tenía mucho sentido.

Hoy ya he hecho suficientes investigaciones para saber que esta estrategia es utilizada por algunos de los mejores atletas y artistas. Los atletas olímpicos se visualizan a sí mismos finalizando la carrera en el primer lugar y parándose en el podio para recibir sus medallas de oro. Los artistas se visualizan a sí mismos cantando frente a un público, con entradas agotadas y conmoviendo a la audiencia hasta lo más profundo de sus almas.

Ahora yo lo hago todos los días, múltiples veces al día. De esta manera:

  • En mi meditación de la mañana, tomo 5 minutos para analizar mi día, evento por evento, reunión por reunión. Visualizo el resultado que quiero obtener de cada actividad, definiendo claramente cómo sería una situación “ganadora” para mí. Se pone interesante cuando tienes que incorporar a personas difíciles que tienes que encarar. Evita involucrarte en peleas mentales con ellas en ese momento (créanme, ¡muchas de mis meditaciones se han descarrilado al hacer esto!), y visualiza cómo será tu interacción con esta persona a pesar de que muestre su peor comportamiento. Les prometo, esto hará una diferencia increíble en sus vidas. Finalizo con una visualización de cómo sería y cómo se sentiría tener un día “ganador” en general.
  • Yo SIENTO la visualización.  Esta es una parte crucial que yo agregaría al consejo del Profesor Peterson. No creo que sea suficiente visualizar, creo que además tienes que SENTIR las emociones que van del mano con el ganar. SIENTE cómo sería lidiar exitosamente con una persona difícil. SIENTE cómo sería lograr hacer una presentación dura. Siente cómo sería tu respiración, cómo el sonido de tu voz vibraría en tu cuerpo. Acércate de forma personal a esos sentimientos hasta que las emociones se vuelvan reales y estén contigo en ese momento.
  • Repítelo antes de cualquier actividad a lo largo del día. Mientras voy caminando a una reunión, hago una revisión mental y me pregunto, “¿Qué quiero como resultado de esta reunión?” Cuando tomo el teléfono, me pregunto, “¿Qué quiero como resultado de esta conversación?” Suena agotador tener que recordar hacerlo todo el tiempo, pero te prometo que al construir y fortalecer ese músculo, empezarás a hacerlo de forma inconsciente sin mucho esfuerzo.