Qué hacer cuando pierdes tu paciencia

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Recientemente, perdí la paciencia. Sucedio con el proveedor de un servicio que estaba considerando contratar. Su falta de transparencia me estaba dificultando determinar si la colaboración era una buena idea, a pesar de las buenas recomendaciones de algunos amigos.

Si, la meditación y la atención plena son casi superpoderes que ayudan a prevenir estas situaciones.  Aun así, todavía pueden ocurrir de vez en cuando. Comprender esta realidad me permite aceptar en dónde estoy hoy, y por ello, ser proactiva acerca de las herramientas y estrategias de aprendizaje que me ayudarán a crecer aún más. A menos que acepte en dónde estoy hoy, completamente y sin juicios, no podré identificar las cosas en las que necesito mejorar.
 
Así que esto fue lo que hice cuando perdí la paciencia recientemente:

  • Me di cuenta de que la había perdido, instantáneamente. La meditación y la atención plena me permiten notar cómo cambio física, mental y emocionalmente cuando esto ocurre. Levanto ligeramente mi voz. Mis frases se vuelven más cortas. Uso palabras cortantes. Suspiro con exasperación. 
  • Hice una pausa e indagué. De verdad recuerdo haber pensado “Perdí la paciencia. ¿Qué detonantes lo causaron?” y “¿Qué quiero hacer a continuación?”
  • Me disculpé. No tienes que invertir mucho tiempo, solo asegúrate de que la disculpa sea auténtica.  ¿Quieres tratar a los demás con menos respeto del que te gustaría recibir a ti? Esa pregunta es suficiente para activar la sinceridad en tu interior. Para mí, fue así: “Siento haber reaccionado así”.
  • Comparti mi punto de vista. Esto es una pieza clave. Aquí, le di acceso a la otra parte a una pequeña parte de mi mente: cuáles eran los hechos que había decidido ver, cuáles eran las historias que me estaba creando acerca de esos hechos, cuáles eran mis sentimientos, y qué estaba detonando esa reacción en mí. Ten cuidado aquí. No quieres justificar tu comportamiento (esa es una manera muy rápida de cortar a la otra persona), lo que quieres hacer es compartir tu experiencia y detonantes. No justificarte.

Los cuatro pasos anteriores son poderosos. Al final del último paso, la otra persona sintió empatía y dijo algo parecido a, “Bueno, ¡probablemente yo también hubiese perdido la paciencia si fuera usted!” Súper poderoso. 
 
Qué puedes hacer TÚ HOY:                                                            

  • De los anteriores cuatro pasos, ¿cuáles serían los más difíciles para ti?  
    • Darte cuenta de que perdiste la paciencia
    • Hacer una pausa e indagar el motivo
    • Ofrecer disculpas
    • Compartir tu perspectiva
  • ¿Qué puedes hacer para desarrollar la habilidad de hacer lo anterior?
    • ¿Necesitas establecer una práctica de meditación o atención plena?
    • ¿Cultivar más humildad sería útil para ti? Escribiré en el próximo boletín más sobre la humildad, lo que es en realidad, y por qué es indispensable.
    • ¿Mejorar tu capacidad de comunicación para que te sea más fácil compartir?

Si quieres recibir recomendaciones sobre recursos para conseguir lo anterior, envíame un correo electrónico.

¡Dime cómo te va! Me encantaría saber de ti, así que por favor deja un comentario o una pregunta a continuación. Si has disfrutado este articulo, me sentiría honrada que lo compartieras con amigos, familia y comunidad.

Abrazos,

Judith