La mejor manera de superar un mal día

Hace un tiempo, tuve un día realmente malo. Había comprado un teléfono nuevo y el representante de soporte técnico me dijo un consejo bastante malo. Ese consejo ocasionó que tuviera que esperar dos horas una mañana del domingo a través del teléfono con servicio al cliente, y cinco horas en la tarde cuando tuve que regresar a la tienda. En total, siete horas completas del día más preciado de la semana para mí. Mi esposo y yo habíamos planeado pasar un tiempo de calidad cocinando juntos algunas recetas nuevas. En vez de eso, apenas pudimos hablar un poco en los intermedios de mis explicaciones y discusiones con servicio al cliente.

Al final del día estaba agotada; y luego me di cuenta de la frecuencia con la que tenemos días malos inesperados, que aparecen de la nada. Nuestro computador se daña borrando horas de trabajo duro. Un simulacro de incendio en la oficina desbarata todos nuestros planes. Nos peleamos con un familiar.

A menudo, cuando estas cosas pasas, caemos en la trampa de rumiarlo en nuestra cabeza por mucho más tiempo del que deberíamos. Ciertamente yo solía hacerlo. Aquí está cómo evité que esas 7 horas se convirtieran en 8, 9 o 10 horas de lamentaciones:

  • Acepté los hechos. Muchas veces queremos luchar contra la realidad. Tratamos de cambiar el pasado (mi definición favorita del perdón es aceptar que no se puede cambiar el pasado). Nos paralizamos en la negación. En algún punto del día, acepté que necesitaba resolver el desastre y dejé de luchar contra él, lo cual me ayudó mucho a superar el resentimiento que estaba empezando a acumular.
  • Practiqué la atención plena. La atención plena es la práctica de observar lo que está ocurriendo en el momento presente sin juzgar. Puedes decidir observar algo interno, tales como tus sentimientos, emociones o pensamientos, o enfocarte en algo externo, tal como los sonidos u olores del entorno. La ciencia está empezando a comprobar los beneficios de practicar la atención plena, entre ellos la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión. La atención plena es una forma de meditación; si quieres empezar o profundizar una práctica de meditación, aquí hay algunas meditaciones guiadas geniales: http://bit.ly/2tzjDmE
  • Practiqué el agradecimiento. Al igual que con la atención plena, la ciencia está empezado a comprobar los beneficios del agradecimiento. Los practicantes del agradecimiento tienen sistemas inmunes más fuertes, presión arterial más baja, son más propensos a tener emociones positivas, y a sentir alegría y placer. Ese día, comencé a hacer una lista de las cosas que agradecía en ese momento: (1) me sentía lo suficientemente bendecida por tener la capacidad de comprar un teléfono nuevo, (2) tener una pareja que me apoyaba mientras lidiaba con los problemas técnicos, (3) encontrar representantes de servicio al cliente que querían ayudarme, (4) tener tiempo de leer mis muchos libros mientras me mantenían en espera por teléfono. ¡Es fenomenal ver cómo esta práctica inmediatamente cambia nuestro estado de ánimo!
  • Establecí mi intención para lo que restaba de la noche. Una vez que salí de la tienda tomé la decisión de que esa lamentable experiencia no definiría las pocas horas que quedaban de mi domingo. Cerré los ojos y pensé en lo que quería hacer en esas horas… (1) pasar tiempo con mi esposo y (2) relajarme en la cama con una taza de té. Me quité el polvo, puse mi ojo sobre la pelota, y lo hice.

Espero que este artículo te haya servido.

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Judith